
Este 28 de abril se cumplen tres décadas del partido ante Brasil, que marcó el estreno de la Selección Chilena Femenina en un duelo validado por CONMEBOL.
Tras largos años en el amateurismo y la informalidad, el fútbol femenino en Chile tuvo su primera aparición estelar en 1991. El Campeonato Sudamericano de Brasil le permitió a la Federación de Fútbol de Chile proyectar una selección adulta que representara al país en competencias oficiales.
Con ese objetivo, lo primero era contratar a un entrenador que tomara el mando del proyecto. Fue así como en febrero de aquel año Bernardo Bello se convirtió en el primer director técnico de La Roja Femenina.
Con el tiempo en contra, el profesor normalista recorrió campeonatos regionales, seleccionó futbolistas y las observó en amistosos no oficiales, hasta dar con el plantel definitivo que viajó a Brasil.
El debut fue ante local en el Estadio Willie Davids de Maringáa. Chile saltó al campo con la portera Paola Valdivia; Paulina Leiva, Bella Lemus, Sandra Ampuero y Georgina Espinoza en defensa; María Soledad Jara, Ximena Alburquenque e Isabel Berríos en el mediocampo; para dejar en delantera a María Henríquez, Ada Cruz y Alicia Baeza.
La diferencia de años de preparación se hizo notar de inmediato con una selección rival que aprovechó las desconcentraciones nacionales para irse en la primera mitad con un 3-0 arriba.
Unos minutos después de iniciada segunda fracción, las anfitrionas ya aventajaban a las nacionales por 4-0. Sin embargo, a los 62 minutos, Cruz convirtió el descuento y el histórico primer gol de la Selección Chilena Femenina en partidos oficiales.
La anotación despertó a las brasileñas que sentenciaron el partido por un marcador de 6-1. Pero el resultado pasó a segundo plano, ya que el plantel nacional escribió el primer capítulo de lo que comenzaría a ser la historia de La Roja Femenina.




